Semana 14- Ajustes conceptuales


 

Ajustes finales antes de la comisión

Esta semana estuvo marcada por la presión previa a la entrega de comisión. Aunque siento que voy un poco atrasado en comparación con el ritmo ideal, también reconozco que he logrado avanzar con claridad y que mis ideas empiezan a tomar una dirección coherente. Esa sensación de que “hay algo que sí está funcionando” es, de cierta forma, lo que me mantiene avanzando a pesar del estrés propio de estas instancias.

Durante estos días me dediqué principalmente a ordenar y revisar todas las decisiones que he tomado en el proyecto hasta ahora: desde el concepto del habitar colaborativo hasta los criterios estructurales y el vínculo con la actividad agrícola en San Rosendo. Me di cuenta de que cada una de estas partes, aunque surgieron en momentos diferentes, se empieza a entrelazar de manera más natural. Por ejemplo, la estructura en marcos inspirados en invernaderos no solo responde a la pendiente del terreno, sino que dialoga con la idea de los cultivos estacionales que formarán parte de la vida diaria de los usuarios. Lo mismo ocurre con las circulaciones y los espacios comunes, que inicialmente aparecieron como un gesto formal, pero ahora toman sentido al imaginar actividades compartidas entre personas de la tercera edad.

Aun así, esta etapa previa a la comisión me obligó a mirar el proyecto con más distancia y cuestionarme si realmente estoy comunicando todo lo que tengo en mente. Muchas veces siento que las ideas están claras en mi cabeza, pero no siempre logro expresarlas con la misma claridad en planos, maquetas o textos. Por eso, parte de mi esfuerzo esta semana fue ordenar mis prioridades: qué quiero mostrar, por qué lo estoy mostrando y cómo eso demuestra realmente el valor del proyecto. Creo que ese orden interno es lo que me ha permitido recuperar confianza y avanzar con más calma.

También me sirvió mucho revisar mis primeras maquetas y compararlas con las decisiones actuales. Ver el progreso me dio cierta tranquilidad. Aunque aún falta trabajo, noto que el proyecto tiene una evolución coherente: no estoy cambiando de idea cada semana, sino afinándola, corrigiendo lo que no funciona y fortaleciendo lo que sí. Esa estabilidad me confirma que el camino que elegí trabajar con personas mayores, vincularlas a lo agrícola, adaptarme a la pendiente y pensar en la estructura desde lo local es una base sólida para la entrega.

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