Semana 10- Explorando la generación del espacio

 Esta primera semana estuvo marcada por un ejercicio sencillo en apariencia, pero muy útil para comprender cómo se construyen las espacialidades a partir del vacío. En clase trabajamos con bloques de diferentes formas, probando agrupaciones y configuraciones que permitieran leer cómo el espacio emerge no solo por la masa, sino por lo que queda entre ella.

Un hallazgo que me llamó especialmente la atención fue el uso de módulos en forma de “L”. Al agruparlos, aparecían vacíos con geometrías inesperadas, casi como pequeñas plazas o pasajes que se formaban de manera natural entre los encuentros. Esta experimentación me permitió observar cómo decisiones muy básicas como orientar, duplicar o girar un módulo pueden transformar por completo la percepción del espacio.

Paralelamente, empecé a pensar en mi terreno. Está ubicado a la salida de San Rosendo, camino a Laja, un punto que considero estratégico para el usuario con el que quiero trabajar. Su accesibilidad es una de sus mayores virtudes, y eso lo convierte en un lugar con potencial para futuros flujos y actividades. Aunque las fotos que incluiré en esta entrada no son del ejercicio de bloques, servirán para mostrar algunas formaciones radiales que estuvimos analizando y el propio terreno donde se desarrollará mi proyecto.

En general, esta primera semana me ayudó a “afinar la mirada”: a reconocer cómo la forma construye espacio, pero también cómo el vacío tiene un rol igual de importante en la arquitectura.









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