Semana 4


                                        SEMANA 4- SALIDA A TERRENO A TUMBES



 Esta semana tuvimos una salida a terreno que fue mucho más entretenida de lo que esperaba. Viajamos hasta la caleta de Tumbes, en la península de Tumbes (región del Biobío), un lugar que conocía solo de nombre, pero que resultó tener una historia potente, compleja y muy viva.


A nuestro grupo nos tocó investigar la evolución histórica del poblamiento, lo que incluye entender cómo nació Tumbes, cómo ha crecido, qué eventos han marcado su identidad, y cómo se ha ocupado su territorio a lo largo del tiempo.


Y no fue solo caminar y sacar fotos: llevamos mapas, los rayamos in situ, hablamos con las personas que viven ahí y tratamos de entender cómo se habita este lugar desde su origen.

Un origen desde el mar

Lo primero que sorprende de Tumbes es que no nació como muchos otros pueblos, conectados por caminos terrestres. Al contrario, Tumbes nace desde la costa. Históricamente, sus primeros habitantes llegaban por mar, porque los cerros que rodean la caleta hacían muy difícil el acceso por tierra.


Esto explica por qué su crecimiento ha sido pegado al mar, expandiéndose de forma lineal entre la costa y los cerros, pero sin despegarse del borde costero. Es un crecimiento condicionado por la geografía, pero también por la forma en que las personas han elegido vivir su relación con el mar.


Tumbes es además uno de los poblados más antiguos de la región, con una presencia relevante casi desde la época colonial, lo que lo convierte en una zona estratégica dentro del Golfo de Arauco.


Comunidad viva y fuerte

Más allá de la historia “oficial”, lo que más nos enseñó esta visita fue la experiencia directa con las personas. Hablamos con vecinas y vecinos que se mostraron abiertos a compartir cómo viven, lo que piensan y sienten. Una cosa quedó clara: en Tumbes hay un profundo sentido de comunidad.


La gente se conoce, se cuida entre sí, y ama profundamente el lugar en el que vive. Me llamó mucho la atención ver plantas costosas como mantos de Eva en plena calle, sin miedo a que las roben. También ver ropa colgando sin que nadie se la lleve. Eso dice mucho del respeto y confianza entre quienes habitan la caleta.



Nos comentaron que la delincuencia, las drogas o la violencia no son parte del cotidiano, algo que nos sorprendió gratamente, y que contrasta con muchas otras realidades urbanas.


El 27F: ruptura y resistencia

Uno de los momentos más difíciles en la historia reciente fue el terremoto y tsunami de 2010. La ola arrasó con todo lo que estaba en la línea costera: casas, vidas, recuerdos. Fue un tema muy delicado de conversar, y se notaba que a muchas personas todavía les duele recordarlo.


Pero lo más impresionante fue ver cómo la comunidad se reconstruyó a sí misma. Aunque el Estado les ofreció viviendas sociales en el cerro, muchos decidieron quedarse en la costa y reconstruir sus casas con sus propias manos. Para ellos, ese pedazo de tierra frente al mar es su hogar, y no están dispuestos a abandonarlo.


Las personas de otras caletas más pequeñas, como Candelaria, se trasladaron a las viviendas sociales en el cerro, pero incluso ahí, no se sienten parte de Tumbes. Para ellos, Tumbes es la caleta, no el cerro.


Fragmentos de historia y cultura

Tumbes también tiene fragmentos de una historia más antigua aún. Investigando en otras fuentes, supimos que fue zona habitada por pueblos mapuche-lafkenche, pero al preguntar a la comunidad, nos encontramos con que casi nadie sabía de esa parte de su pasado.


Aunque lo más seguro es que algunas de estas practicas sigan vivas pero a traves de un sincretismo cultural, pues me pareció curioso la forma en que se despide a los pescadores fallecidos o perdidos en el mar. En Caleta Tumbes, cuando un pescador desaparece en el mar y su cuerpo no es recuperado, la comunidad realiza un rito funerario simbólico en la costa. Este incluye la confección de una urna con pertenencias del desaparecido, un velorio de dos días y la sepultura en un cementerio simbólico ubicado en lo alto de la caleta







Además, la religión está muy presente, sobre todo el cristianismo y el evangelismo. Las familias suelen ser grandes, aunque las personas jóvenes tienden a migrar en busca de nuevas oportunidades.

Estatua de San pedro

La mayoría de los adultos con los que hablamos no terminó la educación básica, y nos encontramos con varios casos de personas que no sabían leer ni escribir. Sin embargo, eso no impide que tengan una memoria viva y una relación muy profunda con su territorio.


Conclusión

Esta visita fue una experiencia muy valiosa. No solo por la información que logramos recolectar, sino porque nos permitió ver cómo el espacio urbano no es solo arquitectura y planificación, sino también resistencia, identidad y pertenencia.


Casa que sobrevivió el tsunami

Tumbes no es solo un lugar en el mapa. Es una comunidad que se ha levantado desde la costa una y otra vez, que guarda memorias profundas, y que sigue construyendo su historia todos los días, desde lo colectivo.

Comentarios

  1. Holaa, no me queda más que decir: ¡increíble! La forma en que analizaste la caleta, mirando más allá de lo literal y lo físico que se ve en una visita de turista, fue admirable. Lograste integrarte e involucrarte totalmente en la historia y el legado que tiene la caleta, recopilando información desde el recorrido físico de los lugares hasta las conversaciones con las personas del lugar.
    Creo que todo esto te da una vista mucho más profunda de lo que es Tumbes, más allá de lo que nos muestran internet o los libros. Considero que aprovechaste de muy buena forma la salida a terreno, explotando todas tus posibilidades para conseguir mayor información.
    Solo me queda decirte que sigas con esa constancia y motivación, que sin duda se traducirá en buenos resultados.

    Suerte con tu siguiente entrega :)

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